Hambre de Pan, Hambre de Dios
July 25th, 2009En el Evangelio de hoy leeremos el relato de la multiplicación de los panes. Sucede que muchos de los Milagros de Jesús, y muchos de sus discursos (por ejemplo el sermon de la montaña y otros) están inspirados en las palabras y hechos de los antiguos Profetas.
Ese es el caso de la primera lectura; el Profeta Elías satisfaciendo a los hambrientos. Así, Jesús pudo confirmar que Él es el pleno cumplimiento de las profecías.
El texto de la segunda lectura es una llamada a los cristianos de todos los tiempos a mantener la unidad y comunión, a pesar de sus legítimas diferencias. La razón de esta unidad, asegura San Pablo, es profunda: tenemos uno y el mismo Dios Padre todos. Vivimos de acuerdo al mismo Espíritu, el mismo bautismo y la misma fe, la cual es la fe de la Iglesia.
Como hemos dicho antes, el Evangelio de hoy es el de la multiplicación de los panes según San Juan. La escena es bien conocida. Las lecciones que podemos sacar de este relato son muchas. Más aún, como sucede con muchos de los hechos milagrosos de Jesús, este milagro, muy especialmente, puede ser interpretado en dos formas: la literal y la espiritual.
Forma literal: Jesús está lleno de compasión por todas las necesidades humanas. También el hambre. Los panes que Él multiplica para todos es la señal de Su solidaridad con los pobres y necesitados. La vida física que da el pan es la señal de la preocupación que Dios tiene de que el hombre pueda tener una vida humanizada en todas las dimensiones temporales.
Forma espiritual: El pan de vida, abundantemente ofrecido a todos es una señal de una vida más radical: la vida del espíritu, vida eterna. La señal de la vida eterna no es simplemente el pan, sino un pan eterno y espiritual: el cuerpo de Cristo en la Eucaristía. Desde ahora, la vida temporal y espiritual vienen juntas en el plan de Dios.
La compasión material y la compasión espiritual son ambas una forma de justicia y caridad. La mission es la comunicación de la vida del espíritu, que conlleva el cometido de humanizar todo el resto de la vida del hombre.
