Reflexión del Domingo – 28 de Febrero
March 1st, 2010LA AMISTAD CON CRISTO
Cuaresma es renovar nuestra amistad con Cristo, nuestro Dios. Esta permanente amistad fue prometida por Dios a Abraham, en forma de una Alianza. La primera lectura nos recuerda estas promesas, que han de ser cumplidas por el mismo Cristo.
La lectura de San Pablo es una exhortación a mantener, a toda costa, nuestra amistad con Cristo.
Nos presenta dos clases de personas. Los que desprecian la amistad de Jesús (“enemigos de la cruz de Cristo”) y aquellos que viven en la esperanza de la resurrección como “ciudadanos del cielo” (que quiere decir amigos de Cristo).
El Evangelio de Lucas relata la Transfiguración del Señor: en presencia de los Apóstoles, Jesús se muestra en toda su belleza y gloria. De alguna manera los Apóstoles “redescubren” a Jesús en su mejor forma; quedan seducidos por su compañía y quieren quedarse con Él todo el tiempo, olvidados de su misión y responsabilidades.
¿Qué les había sucedido? Habían descubierto realmente a Jesús como Amigo, capaz de llenar su deseo de amor y felicidad. Habían descubierto la amistad y la presencia de Cristo como un valor en sí mismo, capaz de relativizar las frustraciones de la vida, y aun de hacernos olvidar nuestro trabajo misionero.
Jesús concedió a los Apóstoles la gracia de la amistad divina. Pero no para quedarse egoístamente con ella, sino para compartirla con otros por la evangelización. Por eso el acontecimiento de la transfiguración tuvo corta duración, y Jesús envía a los Apóstoles nuevamente al corazón de las masas a anunciar la Buena Noticia: Dios en Jesús se ha hecho nuestro amigo.
Este domingo nos recuerda esta amistad divina, a fin de que saquemos de ella fuerza y esperanza, siendo fieles a la llamada cuaresmal: Una llamada a la oración, a la conversión, al amor a nuestros hermanos y hermanas, al sacrificio de sí mismo por el bien de los demás.
